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Hundimientos

Buque Diamante

Grupomar, empresa dedicada a la pesca comercial de atún a gran escala y dueña de la marca Tuny, realizó el hundimiento del buque motor de palangre “El Diamante”, con la finalidad de promover, preservar y subsanar el ecosistema arrecifal mexicano, en congruencia con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) #14 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que plantea la conservación y uso en forma responsable de los océanos, los mares y recursos marinos para un desarrollo sostenible.

Desde el 19 de noviembre del año pasado, Grupomar firmó de manera voluntaria su adhesión al Pacto Mundial México de la ONU, siendo la primera empresa pesquera de México en hacerlo, y adquiriendo el compromiso de alinear sus estrategias de negocio con los principios universales de derechos humanos y laborales, el medioambiente y la anticorrupción. Esto para alinear toda su estrategia corporativa y operativa a los ODS y, así, contribuir a la mejora del planeta en todas sus dimensiones (social, ambiental y económica), tal y como establece la Agenda 2030 de la Organización, la cual también fue ratificada por el Gobierno de México.

Un primer hundimiento, de tres

Este hundimiento se realizó después de arduo cuidado y planeación, en coordinación con las autoridades correspondientes: Administración Portuaria Integral de Manzanillo (API Manzanillo), Capitanía de Puerto de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Secretaría de Marina, Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Instituto Nacional de Pesca, Cámara Nacional de la Industrias Pesquera y Acuícola, SIMPSA Amarradores y Lanchaje, y las cooperativas pesqueras.

Plantea la conservación y uso en forma sostenible de los océanos, mares y recursos marinos para un desarrollo viable, y es el inicio de un proyecto integral que considera la creación de un polígono de pesca seguro para la pesca ribereña. Se complementará un polígono con el hundimiento de los buques “Marflota II” y “Marflota III”, los cuales tendrán su sitio final en la bahía de Manzanillo. Esto se realizará cuando estén óptimos para su hundimiento y cuenten con los estudios de impacto ambiental. Estos arrecifes también permitirán la generación de ingresos locales por actividades de buceo recreativo.

Grupomar donó este navío a la API Manzanillo, con quienes, conjuntamente, se promovió su hundimiento y quienes se hicieron cargo del estudio de impacto ambiental, mismo que fue reconocido por la Capitanía de Puerto al identificar su impacto positivo, dando un soporte vital ante la SCT.

Gracias a este tipo de actividades, se demuestra el interés legítimo que tiene la iniciativa privada en ser un agente de cambio positivo que no sólo aporte a la seguridad alimentaria, a la sostenibilidad de la actividad pesquera y a la vida submarina, sino también contribuyendo al desarrollo económico de los pescadores ribereños del puerto de Manzanillo. En dicha comunidad es donde se encuentra instalada la planta productiva de Grupomar la cual, como los pescadores ribereños, lleva a diario un alimento sano para las familias mexicanas.

Marflota II

También se llevó a cabo con éxito el hundimiento del buque “Marflota II”. La principal finalidad del hundimiento es la preservación del ecosistema marino, el cuidado de los mares, así como del incremento de la masa biológica marina en el área, lo que beneficiará a la pesca ribereña. Esto porque, con el hundimiento del buque “Marflota II” y en julio pasado del buque “Diamante” y en próximas fechas el tercer buque, “Marflota III”, se habrá de completar un proyecto que dio inicio con el cese de operaciones de dichos navíos. 

En 2019 Grupomar impulsó el proyecto, al que se sumaron la SEMAR, SEMARNAT, API, Capitanía de Puerto, el  Instituto Nacional de Pesca e instituciones académicas, como la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad Colima, así como cooperativas pesqueras locales.  

Después de meses de realización de diversos estudios de impacto medioambiental, corrientes marinas y análisis oceanográficos, se logró encontrar la ubicación ideal para el vertimiento de los buques; esto promoverá que la masa biológica de la zona (las especies que hay en el área) se beneficie de una cadena alimenticia propiciada por la estructura en el fondo del mar, pues peces pequeños comienzan a habitarlo para posteriormente atraer a especies de mayor tamaño.

Para poder realizar los trabajos de limpieza de los buques han participado voluntarios quienes han retirado todos los contaminantes como fibras, plásticos, cables, madera, materiales térmicos, combustibles, aceites, etc. Desde el inicio de los trabajos de limpieza,  han participado 50 pescadores de manera voluntaria, Grupomar ha aportado 12 colaboradores y del comité del arrecife participan 20 personas.